Despido por Necesidades de la Empresa

El artículo 161 inciso primero del Código del Trabajo, establece como causal de terminación del Contrato de Trabajo las necesidades de la empresa, establecimiento o servicio, al señalar lo siguiente: “Sin perjuicio de lo señalado en los artículos precedentes, el empleador podrá poner término al contrato de trabajo invocando como causal las necesidades de la empresa, establecimiento o servicio, tales como las derivadas de la racionalización o modernización de los mismos, bajas en la productividad, cambios en  las condiciones del mercado o de la  economía, que hagan la separación de uno o más trabajadores. La eventual impugnación de las causales señaladas se regirá por lo dispuesto en el artículo 168”.

La ley 19.010 sobre Terminación del Contrato de Trabajo y Estabilidad en el Empleo, de fecha 29 de noviembre de 1990 y que entró en vigencia el 1º de diciembre de 1991, estableció la obligación de indemnización del empleador cuando se invoca la causal de necesidades de la empresa para poner término a un contrato de trabajo.

Ahora bien, las causales de necesidades de la empresa que según la ley justifican el despido son las siguientes:

  • Económicas: La ley establece de forma ejemplar las bajas en la productividad y cambios en las condiciones del mercado o de la economía.
  • Tecnológicas: La ley establece de manera ejemplar la modernización de la empresa, establecimiento o servicio.
  • Aplicación de ambos sentidos en un sentido amplio: La ley establece por ejemplo la racionalización o modernización de la empresa, establecimiento o servicio.

Según la jurisprudencia,  no sólo es necesario que la causal de necesidades de la empresa que invoque el empleador haga necesaria la separación de uno o más trabajadores, sino que además dicha causal debe tener alguna gravedad, ya que en materia laboral existe una responsabilidad objetiva del empleador, esto es, éste asume el riesgo de la empresa en función del mismo riesgo que el mismo ha generado. Por otra parte, la jurisprudencia exige una relación de causalidad entre la causal aplicada y la separación de uno o más trabajadores.

Cuando el empleador invoque la causal de necesidades de la empresa, deberá dar un aviso por escrito al trabajador, con copia a la Inspección del Trabajo respectiva, a lo menos con treinta días de anticipación. Sin perjuicio de lo anterior, no se requerirá esta anticipación cuando el empleador pagare al trabajador una indemnización sustitutiva de aviso previo, correspondiente a la última remuneración mensual devengada.

La comunicación al trabajador deberá, además, indicar, precisamente, el monto total a pagar por concepto de indemnización por años de servicio que las partes hayan convenido individual o colectivamente, siempre que ésta fuere de un monto superior a la indemnización legal, la cual equivale a treinta días de la última remuneración mensual devengada por cada año de servicio y fracción superior a seis meses, prestados continuamente a dicho empleador. Esta indemnización tendrá un límite máximo de trescientos treinta días de remuneración (11 meses), cuyo tope no se aplica para los trabajadores con contrato vigente al 1º de diciembre de 1991 y que hubieren sido contratados con anterioridad al 14 de agosto de 1981, ya que respecto de dichos trabajadores no existe límite a la indemnización legal (artículo 7º transitorio del Código del Trabajo).

Reclamo:

El trabajador tiene un plazo de sesenta días hábiles para recurrir ante el juzgado laboral competente, contado desde la separación, a fin que éste declare que la aplicación de la causal es improcedente. En este caso, el juez ordenará el pago de las indemnizaciones, aumentadas de acuerdo a lo establecido en el artículo 168 del Código del Trabajo.

El plazo señalado anteriormente, se suspenderá cuando, dentro de éste, el trabajador interponga el reclamo administrativo, ante la Inspección del Trabajo respectiva. Dicho plazo seguirá corriendo una vez terminado el trámite ante la Inspección. No obstante, en ningún caso podrá recurrirse al tribunal transcurrido noventa días hábiles desde la separación del trabajador.